viernes, 27 de septiembre de 2013

Esta semana volvimos a ir a la cuadra con unas ricas viandas de salpicón de ave. Ya desde hace un año y medio vamos sin faltar ni una sola vez. La semana pasada se cortó la luz en el lugar donde cocinamos habitualmente, pero eso no nos detuvo. Prácticamente a ciegas, recogimos la comida y fuimos a cocinar a la casa de uno de nosotros.

La perseverancia es un factor imprescindible a la hora de realizar un servicio de este tipo. Ello se ve semana a semana en la cuadra. A medida que nos empiezan a conocer, las personas sienten confianza y seguridad. Ellos han vivido diversas experiencias que los llevan a pensar que las personas están hasta que llegan problemas, y luego los abandonan.

Ayer tuvimos la posibilidad de hablar con Mariana, una chica de tan sólo 17 años de edad, que se encuentra viviendo en la calle con su bebé de nueve meses. En su corta vida, tiene experiencias vividas muy duras, que hace que uno pierda toda esperanza. Sin embargo, ella sabe que estamos dispuestos a ayudarla en lo que sea, y tenemos la certeza de lo que dice la Biblia: “la palabra de Dios no vuelve vacía”. Ella nos contó que de niña iba a la Iglesia, y que quisiera volver a ir, es por ello que la invitamos y le dijimos que este domingo la pasaríamos a buscar para que nos acompañe. Ante este compromiso, nos preguntó si realmente la pasaríamos a buscar, porque por lo visto, ya ha habido tanta gente que le ha prometido cosas que nunca llegan, que le cuesta creer que realmente sucederá.
Este domingo iremos a buscarla, orando para que Dios toque su corazón, y la buena semilla sea bien plantada.

También ayer tuvimos un hermoso tiempo de oración espontáneo, uno de los chicos de la cuadra llamado Diego, se acercó  y nos pidió si podíamos orar por su vida. Tal cual nos pidió, lo hicimos, y unos minutos después surgió otra situación para orar y le pedimos a él que la hiciera. Realmente fue hermoso ver como surgió de su boca una plegaria sencilla, sincera y agradecida. Ayer nos fuimos muy bendecidos después de escucharlo.

Seguimos confiando en que Dios está haciendo su obra en la cuadra, nosotros tan sólo somos sus instrumentos, y él es nuestro director de orquesta. Dios quiera que se pueda escuchar una hermosa sinfonía a través de nosotros.





"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié." (Isaías 55:10–11).

1 comentario :

  1. Dios los siga usando para llevar la preciosa semilla... Nada es en vano!!!

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