Esta semana
volvimos a ir a la cuadra con unas ricas viandas de salpicón de ave. Ya desde
hace un año y medio vamos sin faltar ni una sola vez. La semana pasada se cortó
la luz en el lugar donde cocinamos habitualmente, pero eso no nos detuvo.
Prácticamente a ciegas, recogimos la comida y fuimos a cocinar a la casa de uno
de nosotros.
La perseverancia es
un factor imprescindible a la hora de realizar un servicio de este tipo. Ello
se ve semana a semana en la cuadra. A medida que nos empiezan a conocer, las
personas sienten confianza y seguridad. Ellos han vivido diversas experiencias
que los llevan a pensar que las personas están hasta que llegan problemas, y
luego los abandonan.
Ayer tuvimos la
posibilidad de hablar con Mariana, una chica de tan sólo 17 años de edad, que
se encuentra viviendo en la calle con su bebé de nueve meses. En su corta vida,
tiene experiencias vividas muy duras, que hace que uno pierda toda esperanza.
Sin embargo, ella sabe que estamos dispuestos a ayudarla en lo que sea, y
tenemos la certeza de lo que dice la Biblia: “la palabra de Dios no vuelve
vacía”. Ella nos contó que de niña iba a la Iglesia, y que quisiera volver a
ir, es por ello que la invitamos y le dijimos que este domingo la pasaríamos a
buscar para que nos acompañe. Ante este compromiso, nos preguntó si realmente
la pasaríamos a buscar, porque por lo visto, ya ha habido tanta gente que le ha
prometido cosas que nunca llegan, que le cuesta creer que realmente sucederá.
Este domingo iremos
a buscarla, orando para que Dios toque su corazón, y la buena semilla sea bien
plantada.
También ayer
tuvimos un hermoso tiempo de oración espontáneo, uno de los chicos de la cuadra
llamado Diego, se acercó y nos pidió si
podíamos orar por su vida. Tal cual nos pidió, lo hicimos, y unos minutos
después surgió otra situación para orar y le pedimos a él que la hiciera.
Realmente fue hermoso ver como surgió de su boca una plegaria sencilla, sincera
y agradecida. Ayer nos fuimos muy bendecidos después de escucharlo.
Seguimos confiando
en que Dios está haciendo su obra en la cuadra, nosotros tan sólo somos sus instrumentos,
y él es nuestro director de orquesta. Dios quiera que se pueda escuchar una
hermosa sinfonía a través de nosotros.
"Porque como desciende de los cielos la
lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace
germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será
mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo
quiero, y será prosperada en aquello para que la envié." (Isaías
55:10–11).
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Pol Cortés








